Las playas del litoral metropolitano de Barcelona atraviesan una situación cada vez más delicada. Entre 2012 y 2022 perdieron aproximadamente un 25% de su superficie, un retroceso que se ha acelerado en los últimos años debido al impacto de los temporales marítimos y al agravamiento de la emergencia climática. La playa de Montgat figura entre las zonas más afectadas por un fenómeno que amenaza tanto el equilibrio natural de la costa como el uso social de los arenales.
Ante este escenario, el Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB) anunció la disponibilidad de 20 millones de euros destinados a actuaciones contra la regresión litoral. Sin embargo, la administración metropolitana condicionó la inversión a la participación económica del Ministerio para la Transición Ecológica y de la Generalitat de Catalunya.
El anuncio se realizó durante la presentación de la temporada de baño en la playa de la Murtra, en Viladecans, donde el vicepresidente ejecutivo del AMB, Antonio Balmón, insistió en la necesidad de una respuesta coordinada entre administraciones. Desde hace años, los municipios costeros reclaman soluciones estructurales para combatir la pérdida de arena y los daños provocados por los temporales. En 2023, catorce ayuntamientos llegaron incluso a formar un frente común para exigir actuaciones urgentes.
Las medidas planteadas por el AMB van más allá del mantenimiento habitual de las playas. Entre las propuestas se contemplan aportaciones de arena, refuerzo de sistemas dunares y diversas actuaciones artificiales destinadas a reducir el avance del mar sobre la costa. Balmón reconoció que eliminar completamente el problema es imposible, aunque defendió que sí puede mitigarse mediante intervenciones sostenidas durante dos o tres años.
El debate también tiene una dimensión ambiental. Mientras algunos sectores apuestan por una gestión más naturalizada del litoral, el AMB defiende un modelo que combine preservación ecológica y función social. Playas como las de Viladecans, Gavà, El Prat o Castelldefels reciben cada verano millones de visitantes y representan un espacio de ocio accesible para numerosas familias del área metropolitana.
Según datos del organismo metropolitano, las playas metropolitanas registran cerca de 11 millones de visitas anuales y mantienen una valoración ciudadana elevada. Muchas de estas zonas costeras, hoy consolidadas como espacios recreativos, fueron durante décadas áreas degradadas y afectadas por la contaminación. Los trabajos de recuperación ambiental realizados durante años podrían verse comprometidos por el avance de la erosión.
De cara a la temporada estival, el AMB completó además distintas actuaciones de adecuación en los 30 kilómetros de playas metropolitanas. Entre las novedades destacan la sustitución de mobiliario dañado, nuevos módulos de primeros auxilios y salvamento, así como una pasarela elevada en Castelldefels diseñada para proteger las dunas y limitar el impacto del tránsito de visitantes sobre el ecosistema litoral.
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