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Coronavirus: las fases de la desescalada y cómo afectarán a los chiringuitos y restaurantes

Dentro de las medidas adoptadas por el gobierno, la reducción del aforo es la más cuestionada por los propietarios de chiringuitos y restaurantes

El 4 de mayo ha empezado la desescalada que consta de 3 distintas fases que permitirán recuperar un poco de normalidad.  Según  lo que establecen las fases de la desescalada dadas a conocer por el Gobierno, en la Fase 0, los podrían abrir, pero solo para entregar comida a domicilio, una alternativa que en principio no tendría mucho sentido para estos negocios, cuya principal característica pasa –además de la propia comida– por su situación en las playas.

Ya en la Fase 1, los chiringuitos podrían abrir el 30 por ciento de sus terrazas. Sin embargo, el acceso a las playas está prohibido hasta la última fase que empieza el día 8 de junio. Esto supone un problema ya que las terrazas de los chiringuitos están ubicadas en la playa. La situación mejoraría, entonces, a partir de la Fase 2, que es cuando el decreto ya permite la apertura de negocios de hostelería en el interior de los locales. En este caso, y aunque las playas se mantengan cerradas y no se permitan las terrazas de los chiringuitos, éstos sí podrían usar la parte correspondiente del local; un tercio del mismo. En la Fase 3 la situación sería exactamente la misma, aunque en vez de un tercio el chiringuito podría abrir la mitad.

Manuel Villafaina, presidente de la Asociación de Empresarios de Playas de la Costa del Sol, admite que el documento informativo no aclara qué ocurre con los negocios situados en las playas, pero interpreta que ante todo se trata de hostelería, y que por tanto ese es el calendario al que se tienen que ajustar.

Además, tanto los empresarios de chiringuitos como los de bares y restaurantes de toda España han pedido al gobierno, a través de sus representantes, que vuelva a considerar el plan de abrir con el 30% de aforo en la fase 1 y el 50% de aforo en la fase 2. Para muchos empresarios esta limitación les impide abrir ya que para hacerlo, tienen que reincorporar la plantilla completa. La preocupación para los pertenecientes a estos sectores es muy alta. “Tengo unas diez mesas en la terraza y, con la reducción, se quedarían en tres. Además, si decido abrir, tengo que reincorporar a mis cuatro empleados. ¿Crees que me compensaría? Me niego a abrir en estas condiciones… las pérdidas triplicarían las ganancias”, afirma Benito, propietario de un bar en Cáceres.

A todo esto, se añade también el coste de las medidas de seguridad e higiene que los empresarios deberían hacerse cargo para poder abrir. Entre las medidas más importantes, a parte del distanciamiento social, se destaca el uso de mascarillas, guantes y gel desinfectante; la habilitación de vestuarios equipados para que el empleado deje su ropa sin riesgo y que la ropa del trabajo no salga del centro de trabajo; el diseño de turnos y tareas de forma que se minimice el contacto entre trabajadores; uso de tarjetas o pagos contactless, desinfectar datáfonos o máquinas dispensadoras o recreativas, fomentar el uso de mantelerías de un solo uso, así como evitar cartas u otros elementos de uso común (servilleteros, palilleros…) y mantener las cuberterías y vajillas en lugares cerrados fuera del alcance de la clientela. 

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