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Tres horas de retención para llegar a la playa

Hay turistas que apenas disfrutan de esas aguas esmeralda. Llegan, se hacen la foto, la suben a las redes y se marchan al poco rato. Cada día pasan más de 3.000 personas por la cala, que es pequeña. Un hormigueo constante.

“Antes era más manejable pero desde la pandemia y con las redes sociales esto se ha disparado”. El aluvión de gente no cesa. Los dueños de la finca, que no van contra los turistas, facilitan el acceso y respetan el carácter público de la cala. “Sólo queremos cuidar la zona y el entorno, es algo instintivo” explican desbordados.

¿Pero qué tiene que ver esta playa escondida en Mallorca con los vaivenes del sector turístico español?

La imagen de la cola para ir a la playa, que se hizo viral, es la metáfora de un cuatrienio que, en un país donde el turismo de sol y playa es crucial, ha zarandeado a la industria y la ha puesto en una extraña casilla de salida.

Es la paradoja del turismo tras el fin del turismo, un sector que no pocos (incluidos algunos ministros del Gobierno de coalición) denostaron y enterraron prematuramente durante los años duros e inciertos de la pandemia. Pero que, sin embargo, ha experimentado un nuevo estallido en términos cuantitativos, registrando cifras previas al parón por la llegada del virus.

“La gente quiere disfrutar el momento y todavía dura la burbuja tras la pandemia”, explica Pedro Fiol, presidente de la Asociación de Agencias de Viajes de Baleares.

“El sector turístico español ha demostrado su resiliencia incluso después de la gran disrupción de la pandemia”, añade Gabriel Escarrer, CEO de Meliá Hotels International y uno de los principales hoteleros españoles. Para este empresario, el sector turístico español “se enfrenta a enormes retos a medio plazo como la posible obsolescencia de los grandes destinos pioneros de litoral, la saturación de algunos destinos o, a más largo plazo, el cambio climático”.En su opinión, las fortalezas de España siguen siendo muchas: “Atributos a nivel de naturaleza, de cultura y patrimonio, de seguridad e infraestructuras o de gastronomía”. Puntales “que nos mantienen desde hace años como el país más competitivo del mundo a nivel turístico”. Sin embargo, alerta, hay debilidades que “representan un gran riesgo para nuestra competitividad”. Entre ellas, “la obsolescencia del modelo en destinos pioneros, con pérdida de calidad, la ausencia de conectividad intermodal o la gran amenaza que para los destinos representa el descontrol en la proliferación de las viviendas turísticas”.

“El sector turístico español ha demostrado su resiliencia incluso después de la gran disrupción de la pandemia”, añade Gabriel Escarrer, CEO de Meliá Hotels International y uno de los principales hoteleros españoles. Para este empresario, el sector turístico español “se enfrenta a enormes retos a medio plazo como la posible obsolescencia de los grandes destinos pioneros de litoral, la saturación de algunos destinos o, a más largo plazo, el cambio climático”.

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