El Ayuntamiento de Marbella (Málaga) ha retirado 1.800 toneladas de alga invasiva Rugulopteryx okamurae en la primera quincena de julio y solicita una intervención «urgente» al gobierno central. Así lo anunció en rueda de prensa el concejal municipal de Limpieza, Playas y Medio Ambiente, Diego López, advirtiendo que se trata de cifras «alarmantes» que confirman «que este verano nos enfrentamos a una situación absolutamente grave, que requiere medidas urgentes por parte del gobierno central, que es competente en la materia».
El concejal criticó «la total ausencia» de apoyo financiero y técnico por parte del gobierno nacional, subrayando que «el Ayuntamiento no puede afrontar solo una emergencia ambiental que está volviéndose crónica y que tiene un impacto directo en la vida cotidiana de los residentes, en la imagen del municipio y en su economía local. El esfuerzo municipal es enorme, pero insuficiente sin una respuesta coordinada de las administraciones», destacó. López explicó que el Consejo Municipal realiza limpiezas diarias entre las 2 y las 10 de la mañana.
La Rugulopteryx okamurae es una especie de alga parda, originaria de las zonas templadas del Océano Pacífico noroccidental, que se ha convertido en invasiva en el Mar Mediterráneo y el Océano Atlántico nororiental. En el horario entre las 2 y las 10 de la mañana en Marbella operan diariamente camiones que transportan las algas retiradas a un terreno gestionado por la administración local para su secado. Para cargar las algas se utilizan dos cargadoras frontales, tres retroexcavadoras y un camión con caja basculante, además de personal adicional, antes de que los vehículos deban abandonar las playas por motivos de seguridad.
«El trabajo matutino busca minimizar las molestias para los usuarios y garantizar que las playas estén en condiciones óptimas cada mañana», resaltó el funcionario municipal, señalando que solo en los primeros 15 días de julio, las labores costaron a la ciudad 139.392 euros. Las algas retiradas se recolectan para su secado y reducción de peso, y luego se transportan al Complejo ambiental Costa del Sol, donde el Ayuntamiento debe pagar una tasa de 42,94 euros por tonelada para su tratamiento como residuo vegetal. «Es un coste adicional que estamos asumiendo solos, sin ayuda alguna de ningún gobierno», se quejó López, explicando que las playas más afectadas por esta invasión de algas son Nueva Andalucía, Fontanilla, Venus y Cabopino, donde se registran las mayores concentraciones. También se han realizado intervenciones intensivas en San Pedro Alcántara y La Bajadilla.
inalmente, el administrador local insistió en que «estamos hablando de muchos kilos de algas que llegan cada día a nuestras playas, generando olores desagradables, impidiendo el baño y comprometiendo gravemente la calidad del entorno. Somos conscientes de que la limpieza y mantenimiento de las playas son competencia municipal, pero este es un problema global que va más allá del trabajo ordinario y compromete la integridad del dominio público marítimo-terrestre, que es responsabilidad del gobierno central» concluyó.
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