La Càtedra d’Innovació i Recerca Turística Salou-Costa Daurada de la Universitat Rovira i Virgili (URV) ha publicado el primer diagnóstico global sobre la accesibilidad en las playas y calas de la Costa Daurada, con el objetivo de conocer hasta qué punto estos espacios permiten el disfrute de todas las personas, sin excepciones.
El análisis abarca 55 playas y 23 calas repartidas entre 13 municipios del litoral tarraconense, y ofrece una radiografía detallada del estado actual de sus infraestructuras y servicios. Según el estudio, solo el 47,3% de las playas dispone de rampas de acceso y el baño asistido con personal especializado se ofrece en un 50,9%. En cambio, los resultados son más favorables en aparcamientos accesibles (78,2%) y lavabos adaptados (61,8%).
El informe se elaboró siguiendo la metodología aplicada por Impulsa Igualdad en la Costa del Sol y evaluó 17 indicadores de accesibilidad. La directora de la Càtedra, Marta Nel·lo, aclara que “lo que define esa cuestión en Catalunya, sobre todo, es el Codi d’Accessibilitat de la Generalitat; pero cada comunidad autónoma aplica su propia regulación, sin que exista una definición oficial y rígida de playas accesibles”. Añade además que el objetivo principal es que estos espacios públicos sean “inclusivos y faciliten la autonomía de las personas”.
La investigación combinó distintas fuentes: análisis de información turística y ambiental publicada en la web, datos de la Xarxa Turisme per a Tothom, consultas a técnicos municipales y un trabajo de campo exhaustivo realizado entre julio de 2024 y julio de 2025.
Entre los aspectos con peor desempeño se encuentran los dispositivos visuales y sonoros, calificados como «prácticamente inexistentes» por el estudio. Los asientos adaptados para personas usuarias de sillas de ruedas solo están presentes en el 16,4% de las playas, las zonas de sombra alcanzan apenas el 20%, y las áreas de baño delimitadas, el 21,8%.
En cuanto a las infraestructuras de movilidad, las pasarelas están disponibles en el 67,3% de las playas, aunque solo el 25,5% llega hasta el mar. Las sillas anfibias son la ayuda más extendida (54,6%), seguidas de las muletas anfibias (23,6%) y las grúas (10,9%). Además, solo una de cada cuatro playas (27,3%) cuenta con duchas accesibles.
Las calas, debido a sus características naturales más restrictivas, presentan cifras inferiores: únicamente un 8,7% dispone de pasarelas y un 21,7% ofrece servicio de socorrismo, frente al 60% de las playas.
Los resultados, según la URV, confirman que «aún queda camino por recorrer para garantizar una experiencia de baño plenamente inclusiva y autónoma en la Costa Daurada». Con este diagnóstico, la universidad ha elaborado un mapa detallado de los recursos accesibles del litoral, que busca servir tanto como guía práctica para los usuarios como herramienta de planificación para las administraciones locales.
Durante la última temporada estival, varios municipios han dado pasos concretos en esta dirección: Vila-seca ha inaugurado una zona de baño adaptada para personas mayores en La Pineda, mientras que L’Hospitalet de l’Infant ha incorporado una silla anfibia pediátrica, reflejando el compromiso progresivo del territorio con un turismo realmente inclusivo.
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