Las playas no solo son lugares para bañarse o tomar el sol: también son espacios de aprendizaje, convivencia y salud. Con esta idea, el área Ciudad de Mar del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ha puesto en marcha la iniciativa Creciendo juntos, que invita a escolares de entre 10 y 12 años a compartir su visión sobre los arenales de la capital.
Cinco centros de Educación Infantil y Primaria —Santa Catalina, Pintor Néstor, Gutiérrez Ruvalcava, Alfredo Kraus y José Pérez y Pérez— participan en esta experiencia, que comenzó el 25 de septiembre en la zona de Playa Chica, en Las Canteras, y se prolongará hasta el 29 de octubre. Cada colegio representa a uno de los cinco distritos de la ciudad, asegurando una mirada plural sobre la relación entre infancia y litoral.
El concejal de Ciudad de Mar, Pedro Quevedo, lo resume con claridad: “Queremos saber cómo viven los niños y niñas las playas, qué les falta y qué no quieren. Estos espacios son fundamentales para su desarrollo y deben ser siempre amables y saludables”.
Jugar, aprender y opinar
Coordinada por la entidad Salitre Sport, la actividad combina diversión y reflexión. Los menores participan en paseos en kayak, sesiones de snorkel y talleres en la arena donde, a través de juegos, responden preguntas sobre sus hábitos en la playa, su visión de la vida marina, la convivencia en los arenales y el estado de los servicios públicos —desde papeleras hasta duchas y baños.
El objetivo es doble: que los escolares disfruten de una jornada diferente y, al mismo tiempo, aporten ideas que sirvan para mejorar la gestión de los espacios costeros de la ciudad.
La voz de la infancia en la gestión de la costa
La iniciativa se enmarca dentro de las acciones de participación ciudadana impulsadas desde la Microárea Ecoturística de Las Canteras. Con ella, el Ayuntamiento quiere dar un paso más en la incorporación de la infancia a la vida pública.
“Preguntar para valorar y tomar decisiones” es, en palabras de Ciudad de Mar, la esencia de Creciendo juntos. Porque las playas no solo son patrimonio natural: son también escenarios donde niños y niñas desarrollan su imaginación, su autonomía y sus vínculos sociales.
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